Obesidad y la TV

Publicado en El Espectador. 11 de agosto de 2014. 

Como presidenta de la Unión Colombiana de Empresas Publicitarias (UCEP), asociación que agremia y representa al sector publicitario en Colombia, deseo realizar algunas reflexiones en relación con las conclusiones expuestas por la investigadora Isabel Carmona en el artículo “Televisión que engorda a los niños” (El Espectador, 07/31/14 ).

 

En primer lugar, es necesario señalar que existe un origen y causa de los problemas alimentarios de nuestros niños y adolescentes, principio de todo, como son los hábitos y las costumbres alimenticias colombianas. En consecuencia, la clara e indiscutible secuencia de los factores que influyen en la obesidad creciente de niños, niñas y adolescentes hace necesario considerar si la adopción de políticas que combatan efectivamente el problema no debe seguir el mismo orden y prelación en la neutralización de sus efectos indeseables.

 

Las mismas cifras utilizadas en la publicación dan cuenta del verdadero impacto de los factores involucrados en el problema, en la medida en que si bien el 23,3% del tiempo de publicidad es referida a bebidas y alimentos no alcohólicos, en la franja infantil se emiten (según la propias cifras del estudio) un 12% aproximado, y de éstos una parte (69% y 56%, respectivamente) corresponde a productos que pueden tener incidencia en la obesidad. En consecuencia, adoptar medidas efectivas para combatir un problema alimentario de nuestra población, seguramente, hace necesario mucho más que un cuestionamiento en relación con la publicidad de productos que el Estado mismo aprueba y permite comercializar a través de los correspondientes registros sanitarios.

 

Debo apartarme respetuosamente de la afirmación efectuada por la autora de la publicación, relacionada con la insuficiencia de las medidas de autorregulación del sector. El Código Colombiano de Autorregulación Publicitaria desarrolla normas específicas, claras y contundentes en relación con la publicidad dirigida a niños, niñas y adolescentes, con énfasis particular no sólo en relación con la publicidad de productos alimenticios, sino de estímulo de conductas y hábitos saludables. El tenor y contenido de estas disposiciones sigue los mismos lineamientos de todos los códigos de autorregulación del mundo.

 

Ningún beneficio ni efecto realmente eficaz se alcanza si se restringe la publicidad en tanto que los hábitos sedentarios y alimentarios siguen siendo los mismos, los productos siguen siendo autorizados por el Estado avalando sus componentes y las estanterías de nuestros comercializadores continúan atestadas de los productos que hoy cuestionamos.

 

Ximena Tapias Delporte.

Presidenta ejecutiva, UCEP

Imagen tomada de www.elespectador.com

Comunicación de Ximena Tapias, Presidente de la UCEP, al Minsalud 

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